Emplear este producto en tu rutina diaria de skincare tiene muchas ventajas. A continuación te explicamos qué es, para qué sirve y qué beneficios trae a tu rostro.[/woodmart_text_block]
Existen dos tipos principales de radiación ultravioleta que atacan a la piel: los rayos UVA y UVB. Los rayos UVA penetran profundamente en la piel, están asociados con el envejecimiento prematuro de la piel y con el desarrollo de líneas de expresión. Por otra parte, los rayos UVB son la principal causa de las quemaduras solares y pueden dañar directamente el ADN de las células de la piel, lo que puede conducir al cáncer de piel.
Algo muy importante que debemos destacar es que los protectores solares también protegen a la piel de la luz azul. Este tipo de luz estimula la formación de radicales libres. Un buen protector solar ayuda a combatir el daño celular causado por este.[/woodmart_info_box]
Al bloquear o absorber los rayos UV, el protector solar puede reducir el riesgo de sufrir daño celular que puede llevar al desarrollo de cáncer.[/woodmart_info_box]
El uso del protector solar de forma habitual es la mejor forma de prevenir el envejecimiento y la aparición de líneas de expresión. Si te has preguntado cómo hidratar la cara para mantenerla en perfectas condiciones, recuerda combinar tu crema con una buena protección solar a diario. [/woodmart_info_box]
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- Lava tu rostro: antes de aplicar cualquier tipo de bloqueador debes tener tu rostro limpio.
- Hidrátalo: siempre surge la interrogante qué va primero la crema o el protector solar. La respuesta es: primero la crema y luego el protector. Hidratar tu rostro hará que tu protector será más fácil de aplicar.
- Aplicación generosa: aplica una cantidad suficiente de protector solar para cubrir todas las áreas expuestas.
- Retoca: vuelve a aplicar cada inmediatamente después de nadar o sudar o cada que se necesite. Tu protector debe indicar en la etiqueta cada cuánto tiempo tendrás que retocarlo. Puede ser cada 2 o hasta 12 horas.
- No olvides las áreas vulnerables: también debes aplicar en orejas, cuello, cuero cabelludo (si está expuesto), y labios. Estos últimos es mejor protegerlos con un bálsamo.
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